Las aerolíneas europeas cancelan vuelos y dejan aviones en tierra por la subida del queroseno

Las aerolíneas europeas han comenzado a reducir operativa y dejar aviones en tierra ante el encarecimiento del combustible tras la escalada del conflicto en Irán. Los dos principales grupos aéreos continentales, la alemana Lufthansa y la neerlandesa KLM —que comparte grupo con Air France—, lideran por ahora los recortes de capacidad, vinculados al aumento de costes y la incertidumbre sobre el suministro energético, que también amenaza a las low cost y a las aerolíneas pequeñas. El ajuste de capacidad se produce a las puertas de la temporada alta de verano.

El grupo germano ha adoptado las medidas de mayor calado. Lufthansa ha decidido cesar la actividad de su filial regional CityLine, lo que supone dejar en tierra sus 27 aviones —principalmente CRJ900— a partir del 18 de abril. La compañía elimina así buena parte de las conexiones de alimentación hacia sus hubs de Frankfurt y Múnich, incluidas rutas desde aeropuertos como Düsseldorf o Colonia/Bonn. La filial arrastraba pérdidas y operaba con una estructura de costes tensionada por el encarecimiento del queroseno y los conflictos laborales, como la huelga que estaba convocada para esta misma semana.

El ajuste se completa con la retirada anticipada de flota de largo radio por su menor eficiencia energética. Lufthansa prevé sacar definitivamente de operación los Airbus A340-600 en octubre, mientras que dos Boeing 747-400 quedarán en tierra durante la temporada de invierno, como paso previo a su salida definitiva. Estas decisiones forman parte de un paquete más amplio con el que el grupo busca reducir consumo de combustible y exposición a los precios de mercado.

En paralelo, la neerlandesa KLM, que opera dentro del holding compartido con la gala Air France, ha anunciado la cancelación de 160 vuelos el próximo mes, una medida de ajuste inmediato ante el repunte del precio del crudo. El recorte impactará en su programación de corto plazo en plena antesala de la temporada de verano.

También se están produciendo cancelaciones y ajustes de red en otros operadores. La suiza Edelweiss suspenderá las rutas que unen Zúrich con Seattle y Denver (EEUU) por la combinación de menor demanda y aumento de costes. Ka noruega Norse Atlantic Airways ha cancelado sus vuelos desde Los Ángeles y varias conexiones desde París, Roma y Londres, en paralelo a una ampliación de capital de 110 millones de dólares con la que busca reforzar su liquidez.

En el mercado español, Iberia dejará de operar sus vuelos a Cuba a partir de junio ante la debilidad de la demanda en el destino, mientras que Level reducirá frecuencias en varias rutas de largo radio desde Barcelona —como Boston, Los Ángeles o Santiago de Chile— y cancelará su enlace con San Francisco.

El queroseno se duplica

El detonante de estos movimientos está en la evolución del combustible. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el barril de queroseno ha duplicado su precio en el último mes, al pasar de 99,4 dólares a 195 dólares entre el 27 de febrero y 27 de marzo, coincidiendo con el inicio de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Nadie en el sector está siendo inmune al impacto, tampoco las de bajo coste, que operan con mayores coberturas financieras para protegerse de este tipo de fenómenos. La británica easyJet ha advertido de que prevé un aumento de sus pérdidas ante el alza de costes y una evolución de las reservas por debajo de la del año pasado. Algunas aerolíneas, como la irlandesa Ryanair, ya han advertido de posibles recortes adicionales de entre el 5% y el 10% de sus vuelos en los próximos meses si persisten las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, clave para el transporte global de petróleo.

El encarecimiento del combustible también está llevando a algunas compañías a soluciones imaginativas para ajustar su política comercial. Es el caso de Air France, que ha optado por trasladar parte de ese encarecimiento al cliente con un nuevo incremento de su recargo por combustible en vuelos de largo radio, que eleva el suplemento hasta los 100 euros por trayecto de ida y vuelta en clase económica y premium.

También la española Volotea ha implantado un recargo variable de hasta 14 euros por pasajero y trayecto en billetes ya emitidos para vuelos cuya salida esté prevista en una semana. La medida, en vigor desde el 16 de marzo para nuevas reservas, se basa en la evolución del precio del combustible: la compañía revisa las cotizaciones siete días antes del vuelo y aplica un suplemento si han subido, o devuelve la diferencia si han bajado.