Volatilidad geopolítica, arancelaria y operativa configuran los principales riesgos logísticos de 2026

Factores inciden en tarifas, contratación de transporte y planificación de la cadena de suministro.

El 2026 comenzó con mercados volátiles, capacidad ajustada y decisiones contractuales que pueden definir costos logísticos para el resto del período. Según Xeneta, entre los elementos que influyen en el entorno se encuentran el adelantamiento del Año Nuevo chino, la evolución de la navegación por el Mar Rojo, la temporada de licitaciones y cambios en la política comercial de Estados Unidos, incluido el aplazamiento de alzas arancelarias previstas.

En este escenario, se enfrentan decisiones claves sobre el momento de licitar, fijar tarifas o mantener flexibilidad, en un contexto donde variaciones en rutas, capacidad y demanda pueden modificar tanto los costos de transporte como la planificación de inventarios.

Y todo empieza con la fragmentación geopolítica, que continúa incidiendo en las cadenas de suministro. Iniciativas lideradas por Estados Unidos para asegurar cadenas tecnológicas, especialmente en semiconductores y componentes vinculados a inteligencia artificial, han impulsado estrategias de diversificación como “China+1” y procesos de relocalización productiva.

Sin embargo, las tensiones comerciales y la incertidumbre arancelaria han impactado volúmenes en rutas relevantes hacia Estados Unidos. Según Forbes, podrían observarse estrategias como “Asia minus one”, orientadas a abastecerse en Asia excluyendo a China en determinados procesos. Asimismo, se prevé que las tarifas continúen sujetas a fluctuaciones, aunque con menor volatilidad que en 2025.

Inestabilidad económica, IA y nuevos problemas 

Las proyecciones económicas para 2026 apuntan a un crecimiento desigual y a variaciones en la demanda. Esto se traduce en incertidumbre respecto de volúmenes, niveles de inventario y requerimientos de capacidad.

La demanda muestra sensibilidad frente a tasas de interés, precios energéticos y eventos geopolíticos, lo que puede generar tanto sobreinventarios como dependencia del mercado spot si las redes logísticas no se ajustan con rapidez. A ello se suman costos elevados en energía, mano de obra, seguros y cumplimiento normativo.

Por si fuera poco, la adopción de inteligencia artificial en planificación, pronósticos y gestión de riesgos avanza de manera accidentada en muchos casos, con análisis que indican que solo una parte de estas iniciativas logra retornos medibles, debido a datos fragmentados, entornos operativos inestables y dificultades para integrar recomendaciones automatizadas en procesos reales.

El problema con la tecnología no termina acá, pues el riesgo cibernético se extiende a la operación logística. Un informe de 2025 de SecurityScorecard indicó que el 35,5% de las filtraciones de datos en 2024 se originaron en terceros. Risk Ledger reportó que 46% de 500 organizaciones del Reino Unido experimentó al menos dos incidentes en su cadena de suministro durante el último año.

En septiembre de 2025, un incidente informático obligó a Jaguar Land Rover a detener temporalmente su producción y operaciones comerciales. En otro caso, un ataque a un proveedor tecnológico aeroportuario provocó fallas en sistemas en aeropuertos europeos, afectando procesos de carga y pasajeros. 

Regionalización, materiales críticos y regulación

La tendencia hacia la regionalización productiva continúa, con fabricantes que buscan acercar proveedores a plantas de ensamblaje. Si bien esto reduce distancias, también fragmenta volúmenes y puede incrementar costos unitarios y logísticos.

La revisión del acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA), prevista para julio de 2026, podría dar paso a negociaciones relevantes entre los principales socios comerciales de América del Norte.

En paralelo, la disponibilidad de insumos como cobre, tierras raras, litio y semiconductores continúa siendo un factor de riesgo para sectores como automotriz, aeroespacial y energías renovables, en un contexto de concentración productiva y tensiones comerciales.

A ello se suma el aumento de exigencias normativas en sostenibilidad, facturación electrónica y requisitos aduaneros. Forbes señala que en Europa existe debate sobre la carga regulatoria, aunque se mantienen instrumentos como la Directiva de Debida Diligencia en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD), el Reglamento de Deforestación (EUDR), el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD).

Fuente: https://www.mundomaritimo.cl/noticias/volatilidad-geopolitica-arancelaria-y-operativa-configuran-los-principales-riesgos-logisticos-de-2026