
Casi un tercio del volumen mundial de estos productos transportados por vía marítima transita por esta ruta.
De acuerdo con la UNCTAD, el bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz está perturbando los flujos de energía y fertilizantes, con impactos medibles en los costos y riesgos crecientes para los sistemas alimentarios, el comercio y las economías vulnerables. Cabe mencionar que por dicha ruta se moviliza cerca de una cuarta parte del petróleo transportado por vía marítima, así como importantes volúmenes de gas natural licuado y fertilizantes. La guerra ha traído como consecuencia que un aumento de los precios del petróleo, mientras que los precios del gas natural se han incrementado considerablemente tanto en Europa como en Asia
Esto es relevante para los fertilizantes porque el gas natural es un insumo clave en la producción de fertilizantes nitrogenados como la urea y el amoníaco. En esa línea, la UNCTAD explica que “a medida que suben los precios del gas, aumentan los costos de producción de fertilizantes, empujando los precios al alza”. Como resultado, dice, los precios de los fertilizantes nitrogenados han subido significativamente, con aumentos menores pero perceptibles en los fertilizantes fosfatados.
Insumo crítico para la producción agrícola
El rol de la región del Estrecho de Ormuz trasciende el ámbito energético, siendo también clave en la producción y comercio de insumos estratégicos como el azufre, esencial para la elaboración de fertilizantes fosfatados. Cerca de un tercio del volumen mundial de fertilizantes transportados por vía marítima transita por esta ruta, lo que refuerza su carácter de nodo crítico para el suministro global. En este contexto, la alta concentración del comercio —con la región aportando el 13% de las exportaciones de nitrógeno y el 9% de los nutrientes fosfatados— incrementa la exposición a disrupciones.
Para los principales países importadores, especialmente en Asia, las interrupciones en los flujos de energía y fertilizantes están estrechamente interrelacionadas. La menor disponibilidad de gas natural y el alza de costos impactan directamente en la producción, oferta y comercio de fertilizantes, presionando al alza los precios, particularmente en los productos nitrogenados.
Este escenario adquiere mayor complejidad en economías dependientes de las importaciones, dice la UNCTAD, donde el acceso a fertilizantes resulta crítico para la producción agrícola y la seguridad alimentaria. “Los países en desarrollo enfrentan limitaciones fiscales, desequilibrios externos y restricciones de financiamiento, reduciendo su capacidad de respuesta ante el encarecimiento de insumos, lo que amenaza directamente los rendimientos agrícolas y la disponibilidad de alimentos”, subraya el organismo.
Suben los costos en todas las cadenas de suministro
La interrupción también está incrementando los costos de transporte y comercio. Las tarifas de flete para los tanqueros han aumentado más del 90% desde finales de febrero. Los precios del búnker casi se han duplicado, mientras que las primas de seguros por riesgo de guerra se han disparado, con algunos aseguradores retirando la cobertura por completo para las naves que operan en el Golfo Pérsico.
Como resultado, la UNCTAD señala que “los propietarios de buques se ven obligados a suspender los tránsitos o a absorber costos de seguro considerablemente más altos, con primas que se multiplican varias veces para cada viaje. Estos mayores costos de transporte y seguro se trasladan a los precios de los fertilizantes y, a su vez, afectan la producción y las exportaciones agrícolas”, puntualizó.
Alza de costos presiona producción y seguridad alimentaria
Los patrones históricos evidencian que los aumentos en los precios de la energía suelen trasladarse a los fertilizantes, cuyo encarecimiento sostenido termina impactando el suministro de alimentos, especialmente cuando los insumos se vuelven menos asequibles para los productores. Este escenario incide directamente en las decisiones de siembra —como la selección de cultivos y la superficie cultivada—, así como en el uso de insumos y los rendimientos, con efectos que se materializan de forma progresiva.
Según la UNCTAD, en las economías en desarrollo, estos impactos se ven amplificados por restricciones estructurales, como altos niveles de endeudamiento, limitado espacio fiscal y mayores costos de financiamiento. En este contexto, el alza de la energía, los fertilizantes y el transporte intensifica la presión sobre las finanzas públicas y los presupuestos familiares, mientras el acceso restringido al crédito reduce la capacidad de los productores para absorber estos incrementos.
Efecto dominó en mercados estratégicos
Por último, la UNCTAD indica que la actual coyuntura evidencia cómo las disrupciones derivadas del conflicto se propagan a través de mercados de commodities altamente interconectados. Energía, fertilizantes y alimentos mantienen una estrecha relación en términos de producción y comercio, por lo que restricciones en uno de estos ámbitos pueden trasladarse rápidamente a los demás, con consecuencias directas en la seguridad alimentaria, el comercio y el desarrollo. “La magnitud de estos impactos estará determinada por la duración de las interrupciones, aunque las tendencias actuales ya anticipan una mayor presión sobre los mercados y las cadenas de suministro globales”, finalizó.
Fuente: https://www.mundomaritimo.cl/noticias/cierre-de-de-ormuz-interrumpe-flujos-de-fertilizantes-e-impacta-en-el-suministro-de-alimentos